Poco a poco me hago a la idea de que aquel último pétalo nivoso ya no volverá a iluminar mi animo. Mi anhelo ulula a dúo con la perezosa brisa marina quien un día fuera ventisca fiera en la loma de la rocosa y austera montaña. Me desgarra el adiós definitivo de los paisajes blanquecinos de las cimas pirenaicas en donde tantos sentimientos intensos me han visitado para quedarse perenne conmigo. Hoy el canto lozano del alba me ha desperezado de la cama. Con sus dedos dorados acaricia las crestas de las olas que tomando impulso se elevan hacia el cielo antes de dejarse caer. Los granitos de arena temen su fiereza y parecen emitir un gemido sordo antes de recibir virulentamente el frescor de la espuma resacosa de tanta ferocidad. Una multitud de felices gotitas saladas gozan de su repentina libertad bailando suavemente la melodía que desprende el mar. A esta hora todavía puedo gozar de un espejismo en el que se dibuja la emoción de la brisa fría castigando las mejillas de mi cara. Miro al cielo. Esta intensamente azul. Ninguna manchita sedosa que disturbe sus intenciones de imponer un calor de justicia a medida que avance el día asoma por el horizonte. Los tintes azulados pesados y frescos se retiran a la espera de horas mas vespertinas y su lugar es ocupado por cegadores y tórridos colores tostados que en un suspiro acaban por dominar el tono natural de todo el paisaje. Que se le va ha hacer! Estamos en verano!
Este blog debía haber narrado la hermosa ascensión al Aneto con esquís de travesía. Una actividad que verdaderamente había originado una expectación enorme en mi ánimo. Me sentía ilusionada con la oportunidad de serigrafiar en mi memoria los escasos pero únicos segundos de gozo y belleza que estaba segura esta mole de 3.400 metros de altura tan carismáticos me tenían guardados en exclusiva para mi. Pues aunque el entorno natural de la montaña emana un río de belleza temperada verdadera e indivisible en el que es fácil zambullirse, siempre me gusta palpar por mi misma las cimas y sus frías nieves de belleza particular que las identifica y singulariza y que al deshelarse confluyen con el resto de aguas que nutren este río de vida tan esencial. Pero los planes a futuro no dejan de ser meras quimeras subordinadas a un presente caprichoso y pueril que aunque habitualmente se muestre generoso con sus protagonistas, en ocasiones y a modo de sorpresa muestra sus berreas mas insufribles doblegando a la nada todas las pretensiones de futuro que uno pueda anhelar. Se vuelve insoportablemente terco y aciago pero no por ello deja de ser una realidad ineludible. Todo se fue al traste debido a la visita inoportuna de una lumbalgia dos días antes de las fechas previstas a la excursión. Tuve que refugiarme en mi concha como un caracol convenciéndome a mi misma de que el fin de semana siguiente saldría el Sol. Pero en el siguiente ejercían su hegemónica tétrica y humedosa sombra los nubarrones de color gris degradado a oscuro en su desparramada barriga. Y el siguiente…
…El siguiente, el Sol empezó a aporrear con calurosa violencia en mi cogote. La primavera apretaba con fuerza el timbre de la puerta de mi conciencia y la ponía en guardia para las atractivas escaladas que estaban en el colorido ramillete de su mano. Así que la última intención de deslizarme grácilmente por el zaguero pico, primero hacia arriba para luego intentarlo "como sea" hacía abajo, se quedó en estado latente en su particular hibernación a la espera de la próxima temporada.
Rikar empezaba a priorizar la maratón de montaña de Zegama Aizkorri y yo anteponía lo mío, es decir, primero ponerme en forma escalando gracias a los entrenamientos en el rocódromo y después, como es costumbre en mi, escalando vías deportivas por aquí y por allí.
En un fin de semana de estos dos meses tan ajetreados en los que haces lo que puedes más que lo que quieres, para cuando me di cuenta, me encontraba rodeada de escaladores dando una charla en el teatro de Tremp en la apertura del programa de víspera de la presentación del Rally de las Doce Horas de escalada de Terradets. Los decibelios del auditorio fueron calurosos para deleite de mi ego y también fueron calurosos las doce horas del día siguiente!. Y es que la jornada de escalada vino acompañada de una ambientación más propicia para el "bel canto" de las chicharras que para la delicada danza de los atrevidos escaladores y escaladoras!
…Unos días mas tarde, en un "deja vue" estaba sofocadísima en Iruña preparando todos los bártulos para otra ponencia, esta vez, en un auditorio en donde el aforo sería de corbata y tacón fino. Esta vez me tocaba amenizar el interludio entre las frías cuentas de empresa y el discurso de clausura de la presidenta Barcina.
…Otros días después, Rikar "POR FIN" corría la maratón de Zegama-Aizkorri!... y la Gabez Takarran, en la que a mi me tocaba ayudar muy gustosamente a Julen y Arritxu (Organizadores) y la Camille Xtrem y la Subida vertical al Collarada junto a Patricia e Iñaki…
…y…
…Y yo sintiéndome escalando mas fuerte que ayer y menos que mañana y a la espera de las escaladas que asoman a la vuelta de la esquina…













